Pinochet probado inocente - Hermógenes Pérez de Arce
Desde un comienzo el presidente de la Junta de Gobiernos en 1973, general Augusto Pinochet, comunicó "la importancia frente a la opinión pública de que los procedimientos empleados por dicha Junta y sus colaboradores directos fuesen diametralmente opuestos a los realizados por el gobierno marxista, especialmente en cuanto a ser verídicos" y estableció "claras normas para evitar abusos, porque si los procedimientos no son justos producen un estado de intranquilidad en la población".
"Ninguna autoridad está autorizada para practicar detenciones al margen de las presentes disposiciones; lo mismo se aplica respecto a los Servicios de Inteligencia Militar de cualquiera Institución, que también deberán someterse obligatoriamente a tales normas."
"Si por razones de urgencia la autoridad militar o administrativa tuviere que arrestar personas en uso de la facultad constitucional sin la dictación de un Decreto previo, deberá comunicarlo a la brevedad posible y en el plazo de 72 horas al Ministerio de Defensa Nacional a fin de que esa Secretaría de Estado, por intermedio de S.E.N.D.E. (Nota del autor: "Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos) haga llegar tal comunicación al Ministerio del Interior para su resolución final, manteniéndose el arresto durante el trámite. En esta comunicación se indicará la individualización completa del detenido, el lugar de su detención, las causas o motivos que la justifiquen y el tiempo de duración del arresto que proponen."
"Nuestra etapa en el Gobierno de la Nación no puede ni debe caracterizarse por actos inhumanos que tengan que ocultarse a la ciudadanía y que sólo engendran una reacción de violencia, de odios y de venganza, pues con ello estaremos consiguiendo la prolongación de este "Estado de Guerra" en perjuicio de la conducción política del país."
"A ningún personero destacado de la UP debe tratársele de la manera que exista la duda de una acción indebida".
Estar normas, hechas llegar a todas las unidades, desmienten que el gobierno militar haya observado una "grave, masiva y sistemática" política de violación de derechos humanos, frase falsa que sirvió al presidente Patricio Aylwin (Aylwin II) para "sentar en el banquillo de los acusados" a los militares chilenos.
Aylwin I tenía razón. Aylwin Il no.